Uno de los lugares mas imponentes de la costa asturiana es la ensenada de Llumeres, en el concejo de Gozón, con los restos de un cargadero de mineral de hierro, que hoy abandonado y quebrado por la mar, dan a este viejo puerto un aspecto inhóspito a lo que sin duda también contribuye su playa de regodones grises, su inmensa soledad y las aguas de la playa que adquieren un color rojizo debido a los residuos de la antigua explotación minera. Situada entre la punta de la Narvata y la punta del Castro esta ensenada está abrigada de las mareas del NW por el frontón del cabo Peñas que se presiente al fondo del escenario. Hasta aquí descendieron Eusebio Llorca, Valentín del Fresno, José Manuel, Jesús Antonio y Ángel Suárez en una jornada de viento gélido y cielo despejado. Luego, como en Bañugues se celebraban las jornadas del oricio los pintores se desquitaron del frio pasado en la playa.
Ensenada de Llumeres
































