sábado, 18 de junio de 2016

La Doriga

DESDE SEGOVIA: Pinos de Valsaín. -  Luis López.

DESDE SEGOVIA: Grupo de encinas. -  Luis López.
                                        La cuesta de Cabruñana,
                                        ¡mi Dios!, ¿quien la subirá?

             Una canción popular decía así de las temibles cuestas que tenían que enfrentar las diligencias y los carreteros para desde Grado y en dirección a Cornellana pasar por Doriga.

            Hoy, una moderna autovía nos deja a los pies de Doriga, donde finaliza, a la espera de que se terminen la obras de la llamada Autovía de La Espina paralizada hace años.

                                      La autovía de La Espina
                                      ¡mi Dios!, ¿cuando se acabará?
       
             Los pintores con el espíritu de los peregrinos que  bajan desde San Miguel del Fresno por la vieja ruta, camino de Compostela, y que encuentran alivio a sus esfuerzos en la fuente de la Reparáz maravillándose a la vista de la casa-palacio de Doriga, montaron sus caballetes en el entorno de la iglesia de Santa Eulalia para gozar de una jornada pictórica rematada por una sobremesa de ambiente genuinamente jacobeo.

          Trasladáronse al medievo por unas horas: Rosa Rubio, Eusebio Llorca, Enrique Mijares y Angel Suárez.


Portada de Santa Eulalia. - Rosa Rubio.

La Doriga. - Rosa Rubio.

El entorno de Doriga. - Eusebio Llorca.

La casona herida. - Eusebio Llorca.

La torre de los graneros. - Eusebio Llorca

Dependencias auxiliares. - Enrique Mijares.

Rincón de la finca. - Enrique Mijares.

El cabildu de la iglesia de Santa Eulalia. - Angel Suárez.

Enrique Mijares, Rosa Rubio y Eusebio Llorca.
La granja de la casa-palacio.